No, not yet.
Como Gandalf el Blanco, en esta época complicada Vuelvo a Volver. Aunque si bien es cierto que nunca me he ido, ocurre a veces que la vida no te da tregua, la mano helada de la realidad se cierra sobre tu garganta, y absolutamente todo lo que no sea la subsistencia pasa a un segundo plano. Después de un castastrófico año 2011 en el que todo lo que pudo salir mal salió mal y en el que me vi apartada de las muñecas por motivos de
Force Majeure, este gusanillo que nunca muere vuelve a picarme... y aquí estoy.
No suelo hablar de mi vida personal en los blogs de muñecas, puesto que es algo que prefiero dejar apartado del hobby, pero en este caso, tras casi un año de silencio, creo conveniente hacer un breve resumen de cómo estoy ahora mismo y de por qué no he podido asomar por ningún lado. A principios de este año, por motivos de trabajo, me tuve que mudar -Otra Vez- (Van 11 veces en 4 años). Ya no vivo en Irlanda sino en Alemania, cerca de Düsseldorf. Tuve que venir aquí en una situación personal compleja y con poco dinero, así que las muñecas no pudieron venir conmigo. Toda mi colección tuvo que ser empaquetada y almacenada en espera de un momento mejor. Y junto a ella, todas mis herramientas... pinturas, lijas, aerógrafo, mi dremmel, mis masillas, todo lo que había sido mi vida muñequística fue desterrado a un exilio que aún dura, igual que yo. En las tierras heladas de la Westfalia, me vi inmersa en la dificultad de desenvolverme completamente sola en un país del que desconocía todo, incluído el idioma y las costumbres, a -15C grados (llegué justo cuando fue la ola de frío polar en Europa), caminando unas dos horas al día y en resumen, pasándolas canutas con poca pasta, mucho curro y perdida. Ni siquiera tuve el consuelo de poder contar con mis amigos, ya que las personas a las que durante mucho tiempo había considerado como tales desaparecieron del mapa en el que ha sido, sin duda, el momento más difícil de mi vida. De cualquier manera, es en las dificultades cuando uno descubre quienes son amigos de verdad y quienes no, y ahora, ya meses después, puedo decir con seguridad con quien se puede contar y con quien no. Y desde luego, soy bastante más sabia, algo más dura, y un poco mas alemana ; )
Tampoco quisiera meterme demasiado en terrenos pantanosos, pero hay algo que no puedo evitar decir. Cada dia leo en las redes sociales a conocidos de este hobby y otros, haciéndose eco del visible descontento por la situación económica que atraviesa España. Escucho quejas a diario, quejas de la mierda de sueldos, de la escasez de trabajos, quejas de lo injusto que es pasar por algo así tras años de estudio... muchas quejas, sí, pero lanzadas desde la comodidad de la casita de los padres de uno. Desde la mesa del café donde va a tomarse uno algo con los colegas, y de paso a protestar. Cada vez que lavo mi ropa a mano en mi barreño, pienso en estas quejas. En lo fácil que es quejarse desde el nidito, ponerse excusas para no actuar y seguir igual. Las aceras de mi pueblo, Hilden, saben bien lo que he llorado este invierno, absolutamente sola y durmiendo en una cama incómoda... pero aquí estoy, currando y haciendo CV, ahorrando para la casa que me voy a comprar, y plantando un poco de cara a la vida. Una conocida me dijo ''No pienses que para todo el mundo es igual de fácil irse!''. Facil???? Mis cojones es fácil. Yo también preferiría entender lo que dice la gente por la calle. Preferiría ver a mi madre cuando quisiera, preferiría poder quedar a celebrar los cumpleaños de mis amigos, y preferiría no ir al ginecólogo y tener que explicar lo que me pasa con el Google translator. No, irse a cualquier lado y además sólo es difícil de cojones para cualquiera.Y sin embargo, tampoco es nada fácil asumir el fracaso laboral, el no tener nunca un duro, la sensación de impotencia y de frustración que siente uno cuando es rechazado una y otra vez de trabajos que podría realizar de sobra, y que encima están mal pagados, en favor de alguien con mejores contactos. No, para mí eso no fue nada fácil, y por eso me marché. No soy ni me considero ejemplo de nada, ni digo que sea la única opción, pero desde luego, quejarse y protestar por el amargo destino de uno desdela comodidad de su casa me resulta, cuanto más, irónico. Si algo no te gusta... cámbialo.
Y no, no va a ser fácil. Pero, sabéis que?
Que un dia de pronto es verano. Que puedes pedir el pan en alemán, que tus compis de curro han dejado de ser sólo gente que ves en la oficina y algunos han pasado a ser amigos tuyos. Que hay fuegos artificiales en el Rhin, el bosque está frondoso y florido, que conoces a una persona maravillosa a la que a lo mejor no hubieses conocido nunca de no ser por ese viaje. Que tu trabajo se vuelve interesante y un dia te ascienden, y que haces nuevos amigos en el hobby con los que descubres que tienes mil cosas en común... que, en definitiva, no es siempre invierno. Que no llueve eternamente. Y la vida te vuelve a sonreír, aunque sea un poquito...

Las muñecas no están conmigo ahora, al menos no todas. Tengo sólo a Calandur, a Eimer y a Toffee en mi pisito. Las echo de menos un infierno, igual que a mis amigas, a las quedadas, a estar en la comunidad. El año 2011 estuve en paro, y me prohibí a mi misma hacer ninguna compra hasta que esa situación se arreglase. Eso, unido a cierta desidia y a sin duda, demasiado tiempo escapándome de mi vida en videojuegos online, me apartaron de la escena pública del hobbie. Es ahora, cuando no puedo tener mis quecos de ninguna manera, cuando descubro lo muchísimo que los echo de menos, y siento angustia, urgencia y ganas de seguir jugando, contando historias, conociendo gente nueva y creando. No, mis ganas de muñecas no están muertas todavía, y ahora, es verano.
Hola a todos, una vez más. Contadme... vosotros, qué habéis hecho?